Por apenas unos pocos euros, en Internet se puede acceder a información personal de otras personas. Entre los datos más buscados se encuentran los números de tarjetas de crédito y las cuentas bancarias. El tráfico de información robada invade foros ilegales y los ciberdelincuentes perfeccionan las técnicas de estafa.
Con solo 3 euros ya se puede comenzar a comprar alguna información personal de alguien a quien se quiera robar. Los precios varían según los datos que se soliciten, pero el fin siempre es el mismo: el robo de dinero.
Si con tan poca plata se pueden realizar estafas menores, robando pequeños montos a distintos clientes, invirtiendo un poco más, las ganancias pueden ser mucho más cuantiosas. Los datos de las cuentas bancarias de individuos comunes cuestan bastante más dinero, pero se utilizan de forma más sencilla y en pocos minutos se puede hacer un pago desde la cuenta en cuestión. Claro, usando fondos ajenos.
Por unos 3 euros o un poco más, los dieciséis dígitos de la tarjeta de un desconocido podrían estar en el poder de un delincuente virtual. También se pueden conseguir las fechas de vencimiento de las tarjetas de crédito o incluso la dirección donde se realizan los cobros. La firma del cliente: 20 euros. El nombre de usuario y la contraseña de los homebanking: 35 euros. Ser un estafado on-line, no tiene precio…
Estos datos, lamentablemente, se encuentran disponibles en foros ilegales, en los que los delincuentes trafican con la información personal y financiera de otras personas. Estos foros suelen estar almacenados en hosting blindados, a nombre de individuos que se han creado identidades falsas, y que mantienen este botín como si se tratara del oro mismo. Es que casi lo es: este tipo de data es muy valorada por los ladrones virtuales, se comercia al resguardo de la ley, y se vende muy cara. Estos malhechores que abundan en la Red no usan revólveres o cuchillos, sino un mouse y un teclado, y todo el hardware y el software más sofisticado que les permite salir airosos de sus golpes.
Fidel Pérez es el director de ventas, para España y Portugal, de la RSA, la división de seguridad de la corporación EMC, reconocidos fabricantes estadounidenses de software y hardware. Consultado al respecto habló de la existencia de estos foros que trafican con datos valiosísimos a un valor que resulta bajo, pero que, de todas maneras, su accionar puede causar muchos problemas tanto para los usuarios, como para los bancos y, sobre todo, problemas y pérdidas para las asociaciones de tarjetas bancarias. Por lo que estos delitos virtuales no solo afectan a los clientes que utilizan tarjeta de crédito, o a los hombres y mujeres comunes que poseen una cuenta en algún banco de su país, sino también a los mismas entidades bancarias.
Pero así como existe gente dispuesta a conseguir datos bancarios, claves, direcciones e incluso firmas que luego falsificarán, también se sabe que existen aquellos que se encargan de facilitar esta preciada información, que se trafica en foros ilegales de Internet y que se vende al mejor postor, y por la que incluso se hace descuentos si se compra “al por mayor”.
Mientras que algunos son ciberdelincuentes de poca monta que se contentan con estafar a personas comunes cada tanto, siempre obteniendo un beneficio económico sustancial, también hay grupos organizados. Sus estafas no solo afectan a los usuarios desprevenidos, sino también a empresas mayores cuyos presupuestos no incluyen grandes gastos en seguridad informática. De todas maneras, ¿qué queda para las empresas pequeñas y modestas si las grandes corporaciones también son blanco de la ciberdelincuencia?
No solo el robo de estos datos vitales a bancos o entidades de tarjetas bancarias logra abastecer a los foros ilegales con información de primera mano, sino que muchas veces los hackers se encargan de obtener ciertas cifras, direcciones, o algunos teléfonos que los usuarios ingresan con confianza en diferentes sitios de Internet.
Y mientras que hay ladrones chicos y ladrones grandes y también proveedores de información robada, además nos encontramos nosotros, los usuarios damnificados, los poseedores de tarjetas de crédito, de débito y de cuentas bancarias, cuya información personal está siendo vendida en este mismísimo momento, en algún foro oculto de la vasta red virtual que conocemos con el nombre de Internet.